El “Arsenal” se ganó un pasillo de honor… en la esquina del edificio.
El “Arsenal” recibió un “corredor de honor”… en el área de los extremos del campo. En el fútbol inglés, el “guard of honour” no es simplemente una tradición, sino un ritual que simboliza el reconocimiento de la hegemonía del club. Pero esta vez, los “canoneros” solo recibieron un símbolo de ese honor. Los rivales no se alinearon en dos filas en el centro del campo, sino que se limitaron a hacer un gesto en el área de los extremos del campo. Formalmente, es un acto de respeto. En realidad, es una forma de indicar que el título aún no ha sido ganado, y que las expectativas en torno al club siguen siendo exageradas.
La tradición del “corredor de honor” en la Premier League se ha convertido en un instrumento político. Los clubes o aplauden a los nuevos campeones, o los ignoran deliberadamente. Elegir la opción del “corredor de honor” en los extremos del campo significa que los rivales reconocen el progreso del equipo de Mikel Arteta, pero no están dispuestos a otorgarle el estatus de líder indiscutible. No es un fracaso, pero tampoco es una victoria. Es un compromiso deportivo, envuelto en formas de cortesía.
Para los londinenses, este gesto es una motivación adicional. En lugar de aplaudir, tendrán que demostrar su derecho a estar en la cima de la liga en cada rincón del campo. Y quizás, la falta de un “corredor de honor” real sea precisamente lo que impulsará al Arsenal en la parte final de la temporada.
En el fútbol, el respeto no se da de forma gratuita. Se gana con esfuerzo. Y si los “canoneros” quieren que el “corredor de honor” se extienda desde el área de los extremos del campo, solo les queda una opción: ganar. Sin regalos, sin gestos, sin “corredores de honor” en los extremos del campo.