El gol de McKnon, en el minuto 2:3, hizo estallar el campo de juego.
El gol de McKnon, en el momento en que el marcador indicaba 2:3, se convirtió en el momento clave para todo el partido. Nathan McKnon, aprovechando su velocidad y su habilidad para ver la situación en el campo, logró superar la fuerte defensa del equipo rival. Después de salir rápidamente de la zona de control, el jugador canadiense se movió hacia el centro del campo, evitó el ataque del defensor y realizó un tiro con el pie, que se desvió justo por debajo del portero. El portero no tuvo tiempo de reaccionar después de ese tiro falso. Este gol no solo cambió la situación en el hielo, sino que también cambió instantáneamente el curso del partido a favor de su equipo. Los espectadores se emocionaron, y sus compañeros de equipo aprovecharon ese ritmo impuesto por McKnon. En los momentos decisivos, son precisamente tales acciones individuales las que determinan el resultado del partido. El análisis de este episodio ya se ha convertido en una clásica en la analítica del hockey.