Los samuráis se aseguraron de mantener todo limpio: los japoneses lograron conquistar Qatar con una cultura de orden y pulcritud.
El mundo del fútbol se enamoró definitivamente de Japón durante el Campeonato Mundial en Qatar. Después de una victoria sensacional y realmente histórica sobre Alemania, por 2-1, el equipo asiático demostró una cultura de comportamiento impecable. Los jugadores salieron del vestuario, dejando el lugar impecablemente limpio. En la mesa central había 11 abanicos de papel arreglados en forma de origami. Cada uno de ellos era un símbolo de respeto.