El silbato que separaba a los aficionados del “Real” era realmente indignante.
Los aficionados no sonreían; en lugar de eso, silbaban al equipo y a Pese antes del partido. En las gradas, aparecieron pancartas con críticas hacia Florentino.
El artístico Pese parecía invencible. Pero el fútbol fue injusto con él.