Una negociación dura en Pekín: China adquirió los derechos para organizar la Copa del Mundo 2026 por un precio cinco veces menor al que había indicado la FIFA.

La Federación Internacional de Fútbol se encontró con una presión sin precedentes durante las negociaciones para la transmisión de este importante torneo. Inicialmente, Zúrich estimó que los derechos de transmisión para el mercado chino ascendían a 300 millones de dólares. Sin embargo, la delegación de la República Popular China adoptó una postura de espera, retrasando el proceso hasta un punto crítico.

La transacción se cerró en solo 27 días antes del inicio del torneo. Los negociadores chinos demostraron una calma ejemplar, logrando reducir el precio a 60 millones de dólares. No se trata simplemente de una economía de presupuesto, sino de una victoria estratégica en el mercado, donde la FIFA tradicionalmente impone sus condiciones. Pekín demostró que, incluso bajo plazos reducidos, es posible lograr una reducción de cinco veces el precio, utilizando como herramienta una audiencia enorme y la disposición a renunciar completamente a la transacción.

Para el mercado mundial del fútbol, esto es una clara señal: la monopolización de los derechos de transmisión ya no garantiza ganancias exorbitantes. Los socios chinos demostraron habilidades excepcionales en materia de marketing deportivo y negociaciones duras, logrando que la FIFA hiciera concesiones sin precedentes. Los expertos en diplomacia en el ámbito deportivo volvieron a demostrar que la paciencia y la estrategia son factores decisivos en este tipo de negociaciones.